El sábado 27 de agosto a las 10:17 am hora de Madrid tenemos la Luna Nueva en el signo de Virgo, lo que significa que la luna está directamente entre la tierra y el sol. El lado iluminado por el sol está de espaldas a la Tierra, por lo que parece que la luna se ha ido y el cielo está oscuro. Simbólicamente, la Luna Nueva representa una especie de papel en blanco y un nuevo comienzo para cada mes. Es importante abordar estos pocos días con atención consciente, porque influirán en el resto del año llegando a su momento cosecha el 7 de marzo 2023 con la Luna llena en Virgo.
Esta Luna, la considero una de las más importantes a tener en cuenta, y no es porque yo sea Ascendente en Virgo. No. Virgo es un mes poderoso porque nos dispone a trabajar en la corrección de nuestros actos pasados para purificar nuestro presente. Esta energía potencia no solo nuestras acciones positivas, sino también su resonancia, su efecto multiplicador en quienes nos rodean. En lo personal, considero que es primordial porque para muchos, finales de agosto y primera parte de Septiembre es un mes de inicios. Comienzan las clases y para muchos implica cambios, nuevas etapas, otros hasta tienen que dejar su hogar para irse a trabajar o estudiar en otros sitios.
La Kabbalah enseña que el mes Elul (Virgo) es el último mes del calendario hebreo y por ende la preparación para recibir Rosh Hashaná, el comienzo del nuevo año judío, que se da con la Luna Nueva del mes Libra el 25 de septiembre 2022. Será entonces donde todos seremos juzgados por la luz de nuestras acciones y es con esta energía que se determina como será nuestro año.
Para comprender mejor como funciona esto, quiero hablarte de la Luna. La Luna, más allá de ser nuestro satélite natural que toma su Luz del Sol, es el cuerpo celeste que nos enseña como funcionamos los seres humanos desde lo espiritual. Al igual que la Luna, nosotros somos vasijas. Nuestro cuerpo es nuestra nave, nuestro contendor de emociones, de energía y es a través de fases, como la luna, que nosotros reciclamos, transformamos, generamos constantemente esa energía hacia afuera que se materializa en actos concretos, tangibles y así conformamos nuestra vida.
Si observamos el ciclo Lunar alrededor de la eclíptica captaremos al vuelo su valioso mensaje, pues como mismo la Luna se hace oscura, gana luz hasta desbordarse y comienza a menguar, de igual manera funcionamos. Solo cuando somos capaces de conocer y aplicar esto en nuestras vidas, se hace la luz. Es por ello que lo primero es saber que el ciclo completo corresponde a los 360º del zodíaco. Los primeros 180º, que van de la Luna Nueva a la Llena se conocen como el hemiciclo creciente: es el despliegue, el desarrollo de algo nuevo, que va atravesando diferentes fases de crecimiento. Algo que antes no existía (luna nueva) va tomando forma (cuarto creciente), hasta materializarse (luna llena). Es en este momento que se recoge la cosecha, el fruto. A partir de ese momento, comienza el hemiciclo decreciente: de la luna llena a la siguiente luna nueva. Es el primer peldaño del desarrollo de lo que venía desplegándose. Lo que se materializó (luna llena) llega a su culminación (cuarto menguante) para decaer y comenzar de nuevo (luna nueva). De esta manera funciona todo, desde la sucesión de los días y las noches hasta nuestra vida desde el nacimiento hasta la muerte. Somos ciclos.

Ya con la claridad de como funciona la luna, vuelvo a la Luna Nueva en Virgo y el porqué de su importancia, que no solo es la oportunidad de sembrar nuevas oportunidades de hábitos, rutinas, cuidados en nuestras vidas, sino que es el momento ideal de hacer reflexión de como vamos para corregir todo lo que hasta hoy nos ha frenado en nuestra evolución. Nuestro trabajo espiritual en esta lunación de 28 días determinará la capacidad de nuestra vasija y nos dispone a un período de profunda introspección, de poner en claro nuestros objetivos de la vida, y sobretodo de conectar con el Creador. Es el momento de comprender el propósito de la vida, en lugar de pasar por ella acumulando dinero y buscando gratificaciones y validación externa. Llega el momento de mirarnos desnudos frente al espejo y ejercer revisión honesta y crítica de nosotros. Es momento de oración, meditación, caridad, dar por encima de lo lógico, de profesar humildad.
Este mes se trata de nutrirte y simplificar todas las áreas de tu vida. Esta energía puede ayudarte a ver a través de situaciones complejas y obtener nuevos niveles de claridad que no tenía antes. Es hora de establecer tus intenciones para revisar qué objetivos y compromisos te están nutriendo y qué tareas están agotando tu energía. Trabajar cuando no te sientes con energía puede afectar tu enfoque y hacerte difícil el día.
No es un momento para cargar tu lista de tareas pendientes con demasiadas items. De hecho, es un momento para tachar lo que no es necesario y minimizar las distracciones. Este mes se trata de ir hacia adentro y tomarse un tiempo para pensar en formas de aumentar tu eficiencia, ya sea en tu trabajo o en tu vida en general. Es una oportunidad para eliminar todo lo que no te mueve a lo largo de tu misión más amplia. Esta es también una oportunidad para revisar el impacto de tus micro objetivos, lo que puede ayudarte a ver qué quieres hacer más y eliminar lo que no ha sido útil.
Es importante reconocer que a veces son los detalles más pequeños los que permiten alcanzar el objetivo final. Asegúrate de no juzgarte por lo que no ha funcionado; en cambio, trata de hacerte amig@ de tu crítico interno para que puedas volverte más compasiv@ contigo y con quienes te rodean. Encontrar más autoaceptación puede abrirte las puertas para que te conviertas en una versión más intrépida de ti, lo que puede hacerte sentir más en control de tu destino.
Esta es una oportunidad de oro para reemplazar los patrones y hábitos existentes con nuevos rituales. Piensa en qué prácticas te han funcionado en el pasado, pero que ahora pueden estar ralentizando tu progreso o no parecen ofrecer nuevas oportunidades de crecimiento.
Este tránsito puede recordarte que, aunque no puedas controlar todas las piezas en el movimiento de la vida, puede ser útil controlar las cosas que sí están en tus manos. Tus hábitos de trabajo y de vida pueden ayudarte a sentirte cada vez más segur@ de ti y ayudarte a prestar menos atención a cualquier momento de duda o incertidumbre.
Durante este tiempo es útil hacerse las siguientes preguntas:
- ¿Es mi trabajo sagrado para mí?
- ¿Qué rituales tengo que me hacen sentir más nutrid@? ¿Y qué acciones y prácticas diarias me hacen sentir decidid@ y confiad@?
- ¿Cómo es mi propia versión de la productividad?
- ¿Soy demasiado autocrític@? ¿Tiendo a juzgar a los demás?
- ¿Qué recordatorios puedo darme a mí mism@ que me ayuden a fortalecer mi compasión conmigo y los otros a lo largo del día?
- ¿Estoy pasando por alto algo que es importante en mi vida?
Tómate los próximos días y establece tus intenciones claramente y con gran detalle. Puedes planear dedicarte a lo que te está llamando de una manera sagrada. Hay energía de apoyo en este momento que puede ayudarte a hacer realidad tus sueños y ayudarte a ver los resultados a futuro, no solo con la Luna llena en Piscis sino en los próximos 6 meses cuando ocurra la Luna llena en Virgo.
Para el amor esta es la mejor oportunidad para potenciar el poder del amor. Este es el momento de hacerlo. El mes de Virgo es llamado Elul en hebreo. Elul es el acrónimo de la frase Aní ledodí vedodí li que significa “Yo soy para mi amado y mi amado es para mí”. Este mes la energía de “Yo soy de mi amado” nos motiva a dar pasos hacia los demás y rectificar el dolor que les causamos y que, a fin de cuentas, nos causamos a nosotros mismos. El Creador continuará la frase “y mi amado es mío” mientras irradia Su Luz y nos sana en el proceso. Somos renovados, estamos preparados para un nuevo comienzo y listos con el corazón abierto. Esto es similar a la frase en sánscrito que tanto uso, Namaste: mi alma honra a tu alma.
La reflexión es nuestra herramienta este mes y nos permite ver cómo nos desviamos o no de nuestro camino espiritual. No sólo hemos sido heridos por los demás, también hemos sido la causa de dolor en otras personas. Cuando identificamos y admitimos nuestras transgresiones, las sacamos y las exponemos a la luz, sanamos porque una vez expuestas, pueden ser transformadas. Tal y como enseña la famosa sabiduría de la recuperación: “Sólo nos enfermamos conforme a los secretos que guardamos”. Nuestro trabajo este mes es limpiar nuestra casa espiritual. Es un momento importante para darnos cuenta de dónde provocamos dolor y nos faltó dignidad humana.
Cada vez que buscamos a alguien para que nos perdone, recibimos la Luz necesaria que elimina la oscuridad que creamos. La magia de este mes es que con tan sólo ver lo que deseamos cambiar, se activará el proceso de limpieza. Se dice que sólo la gente herida hiere a los demás. Durante el mes de Virgo podemos, de una vez por todas, detener este ciclo de abuso y aceptar el amor que nos sanará.
Este es un tiempo propicio. Entramos a nuestra casa espiritual para abrir las ventanas que permiten que entre la Luz. Podemos emocionarnos por las oportunidades de las próximas semanas para reconciliarnos con la gente de la que nos hemos alejado, ya que cualquier distancia entre nosotros y los demás nos aleja de la luz. Cuando nuestro corazón es renovado y nos abrimos a amar a otro ser humano nuevamente es como si nos abriéramos a amar al Creador otra vez.
Este es el momento de nuestro reinicio energético a través de asumir y pedir perdón por nuestros comportamientos. Solo así estaremos cortando el ciclo de repetición de lo que no deseamos más.
Manos a la obra, es difícil, pero no imposible. Namaste