Por Deborah Breff

A propósito
del Proyecto “NO HAY PLANETA B” hoy la musa se inspira en abordar un poco el
asunto.

Tu salud
física y mental está altamente influenciada por el mundo natural. Las
influencias ambientales en la salud incluyen:

  • Aire limpio
  • Agua potable segura
  • Suficiente comida nutritiva
  • Refugio seguro

El contacto
regular con la naturaleza no solo reduce la depresión y la ansiedad, también disminuye
las tasas de mortalidad y favorece la longevidad.

Por otro
lado, infinitas son las evidencias de cómo la contaminación del aire contribuye
a enfermedades respiratorias, enfermedades cardíacas e incluso a la muerte
prematura. Del mismo modo, el agua que bebemos puede exponernos potencialmente
a agentes infecciosos, productos químicos y otros contaminantes nocivos. ¡Así
que, es evidente, el mundo natural es nuestro sistema de soporte vital!

¿Cómo construir una rutina de
bienestar que proteja la tierra y su salud?

El
minimalismo y el desperdicio cero se han convertido en palabras de moda en el
ámbito del bienestar con una buena razón. Me atrevería a decir que más que un
modismo, ya forma parte en la filosofía de vida de muchos, en diversas partes
del mundo; y lo mejor, entre las nuevas generaciones más conocidos como los Millennials.

En Estados
Unidos, el  estadounidense promedio  genera casi 4.5 libras de desechos por día,
que llena los vertederos. Este enfoque en el consumo y los productos
descartables desordenan su hogar, agotan el dinero dañando a la Tierra y su
salud.

Visto lo visto hoy en día, donde los efectos del cambio climático sobrepasan los límites de lo inverosímil, es  importante comenzar a accionar e invertir en salud a largo plazo mediante el desarrollo de una rutina de bienestar sostenible, la limpieza del entorno de su hogar y la elección de un estilo de vida saludable. ¡Afortunadamente, puedes tomar medidas para proteger el planeta que también protegerán tu existencia!

Replantea tus traslados al trabajo

Paralizarte
durante horas en el tráfico y pasar gran parte del día conduciendo de un lado a
otro no solo afecta tu cordura, sino que también daña la tierra. Las personas
que viajan más tiempo tienen más probabilidades de sufrir obesidad, tener mayor
estrés y duermen menos.

Las
emisiones del transporte son una de las principales fuentes de exposición de
los humanos a la contaminación atmosférica. Los estudios sugieren que la
contaminación del aire relacionada con el transporte contribuye a un mayor
riesgo de muerte, particularmente por causas relacionadas con el corazón y los
pulmones.

Si tienes la posibilidad donde vives, durante la semana revisa la opción de compartir automóvil u opta por el transporte público. Esto puede reducir el estrés y te da la oportunidad de socializar y conectarte con amigos (¡o hacer algunos nuevos!).

Una opción
aún más ecológica es caminar o andar en bicicleta para ir al trabajo y otras
actividades diarias. Esto puede marcar una gran diferencia en la reducción de
las emisiones de carbono y al mismo tiempo generar más actividad física en su
día.

Compra en tu localidad y productos de
temporada.

Las
elecciones dietéticas influyen en los resultados ambientales y de salud, con
impactos en la contaminación del aire y del agua, la calidad del suelo y
múltiples medidas de salud. En muchas partes del mundo, los productos frescos
pueden viajar aproximadamente 1,500 millas desde su origen para llegar a su
destino final, lo que requiere grandes cantidades de combustibles fósiles que
generan contaminación.

Los
productos cultivados localmente son generalmente más frescos y tienen una
huella de carbono más pequeña que los productos que se transportan a largas
distancias para llegar a su plato. Comer en temporada también está de acuerdo
con la sabiduría ayurvédica para ayudar a equilibrar el cuerpo y la mente.

Comprar en el
mercado de tu localidad, apoyar a los agricultores de tu comunidad uniéndose a
un programa de agricultura de apoyo comunitario (CSA) y mantener un huerto
familiar son excelentes maneras de apoyar tu sistema alimentario local y consumir
alimentos frescos, estacionales y nutritivos. Los alimentos que se cultivan
localmente no solo reducen las emisiones de combustibles fósiles del
transporte, sino que las pequeñas granjas locales también tienden a usar
métodos más conscientes, sostenibles y orgánicos que apoyan la salud del suelo
y reducen su exposición a pesticidas y herbicidas. Conocer a los agricultores
que cultivan tus alimentos también brinda los beneficios para la salud de ser
parte de una comunidad a medida que apoya a las pequeñas empresas locales con tu
dinero.

Si tienes
espacio, cultivar tu propio jardín te proporciona lo último en alimentos de
origen local. La jardinería también proporciona beneficios sustanciales para la
salud, aumentando la satisfacción con la vida, el bienestar psicológico, la
función cognitiva y la salud física. ¡Incluso si no tiene mucho espacio al aire
libre para un jardín grande, puede intentar cultivar sus propias plantas en el
alféizar de una ventana o unirte a un espacio comunitario de jardinería para
obtener deliciosas verduras beneficiosas para  tu nutrición!

Recicla el plástico

Los
plásticos son omnipresentes en envases, productos de consumo e incluso calzado
y ropa. Dado que estos materiales no son biodegradables, a menudo terminan
acumulándose en el medio ambiente natural y en los vertederos. De hecho, el
plástico representa más del 10 por ciento (en peso) de los residuos sólidos
municipales.

Una vez
producidos, estos materiales están aquí por eras, y muchos terminan
contaminando las vías fluviales y los océanos, donde pueden dañar la vida
marina y acumularse en el suministro de alimentos y agua, afectando
eventualmente a los humanos. Por ejemplo, se han encontrado microplásticos en
más de 100 especies acuáticas, muchas de las cuales son consumidas por nosotros.

Los plásticos y los aditivos en muchos
productos también pueden liberar químicos tóxicos como los bifenilos
policlorados (PCB), hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), ignífugos, ftalatos o ésteres de ácido ftálico y
metales pesados. Algunos de estos productos químicos se consideran disruptores
endocrinos, que interfieren con la función hormonal normal en el cuerpo e
incluso contribuyen al aumento de peso.

Cambiar el
plástico por materiales más sostenibles y saludables como el acero inoxidable y
el vidrio le cuesta menos dinero a largo plazo, mantiene los alimentos y el
agua frescos sin contaminación, genera menos desorden y genera menos desechos
que pueden terminar en vertederos, ríos, lagos, y océanos

• Opta por
botellas de agua reutilizables de acero inoxidable o vidrio para mantenerse
hidratado mientras viaja.

• Elije
recipientes de vidrio o cerámica para almacenar alimentos.

• Cambia a
bolsas de algodón orgánico reutilizable o de lona natural para comprar y
almacenar productos.

Reduce los desperdicios almacenando
alimentos de manera segura y efectiva

A nivel
global es astronómico el por ciento de los alimentos que se pierden o
desperdician a nivel del consumidor cada año, lo que profundiza el hambre y la
pobreza e inflige un alto costo al medio ambiente. Planear, preparar y
almacenar los alimentos de manera consciente puede ayudarnos a desperdiciar
menos.

Planifica
con anticipación tu lista de compras teniendo en cuenta alimentos saludables
semanales para que sea más probable que cumplas con tu plan de alimentación balanceada
y aproveches al 100 % todo lo que compres. Opta por consumir productos a granel
siempre que sea posible para minimizar el exceso de empaque, que además de
terminar como deshecho también puede filtrar contaminantes en los alimentos.

Una vez que
lleve tu compra a casa, guárdala de manera segura para preservar la nutrición y
reducir su exposición a sustancias potencialmente dañinas. Las envolturas de
alimentos de algodón orgánico reutilizables son una alternativa al papel de
aluminio y envoltura de plástico para diversas necesidades de almacenamiento de
alimentos. Las envolturas de alimentos reutilizables son naturalmente
antibacterianas, transpirables y libres de plástico, lo que las convierte en
una excelente opción sin desperdicios para mantener los alimentos frescos y
seguros.

Comience a
vivir de manera más sostenible incorporando estos hábitos ecológicos en tu
rutina de bienestar. Pequeños cambios pueden sumar grandes resultados a largo
plazo. ¡Intenta incorporar algunos de estos simples intercambios en tu rutina
de bienestar para proteger tu salud y la planeta! Es nuestra única opción, no
tenemos un Planeta B.

Deborah Breff

Deborah Breff

Licenciada en Lengua Inglesa. Sanadora, Astróloga y Exploradora de Consciencia.

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